La cocina de los hogares fornelenses

Cocina plato - Sopa de ajoSopa de ajos
Se hacía con agua, pan rallado, aceite, dientes de ajo, huevo y sal. Se preparaba en una cazuela de barro, con agua y el pan a hervir. En la sartén el aceite y los ajos dorados se vertían en la cazuela. Se le añadía el huevo y se revolvía hirviendo hasta que cuajase el huevo. Se servía con sal a gusto.

Legumbres
Alubia blanca, pinta o roja. Aceite, cebolla, pimentón y arroz. También se le puede añadir chorizo o tocino.

Patata en salsa verde
Se preparaba con la patata, cebolla, ajo, aceite, huevos cocidos, perejil y sal. Sofrito el ajo y la cebolla, se le añadía la patata,el agua y el perejil. Se dejaba cocer y se adornaban con los huevos cocidos.

Con la patata se prepara también el conejo o el bacalao, las patatas viudas o las patatas con arroz.

Pescado
El bacalao, con tomate y pimientos. El jurel, frito o cocido, la merluza en salsa, las sardinas asadas, etc.

Mariscos
Almejas a la marinera, con arroz, con patatas añadiendo guisantes y huevos cocidos, etc.

Carnes
Albondigas, chuletas y filetes, cocido, etc. Cabrito en su jugo. Gallina en pepitoria o con arroz; pollo con arroz o conejo con patatas doradas, etc.

Repostería
Arroz con leche, leche frita; rosquillas fritas, etc.

Vino
Aunque al que esto escribe solamente le corresponde “bebé-lo”, una mayoría de los hogares cuidaban su viña como un jardín, poniendo toda la atención y trabajo en su cuidado, transmitidos de abuelos a padres y a hijos, de oreja a oreja, en el lecho de la muerte, tradición de prácticas imposibles de deshacer: “Se o meu pai foille ben, tamén ten que irme a min”. Decia Valle Inclán en “Son de muiñeira”: “El vino alegre huele a manzana y tiene aquella color galana que tiene la boca de una aldeana”. Las variantes de las cepas son muchas desde caiño a pedra, mencía, garnacha, treixadura y un largo etc…

Precisamente en Fornelos como en toda Galicia, no hay rincón donde no se consiga vino de una cepa, de mejor o peor calidad, porque son capaces de plantar una cepa en una maceta, para recoger las uvas como si fuesen tesoros, hacer un poco de vino y ofrecerlo a los amigos. El vino para los gallegos es una cosa personal, hecho por sus manos y por lo tanto, despreciarlo o no apreciarlo como una cosa buena, es una ofensa personal.

En cada hogar fornelense hay su vino que ofrecen con orgullo diciendo: “è natural da uva, é do que bebemos nos, non lle botamos nada”,etc.

El vino de cada lagar es diferente como acostumbran a ser las filloas, los chorizos o incluso el caldo en cada hogar. Hay que aprender a catarlos con respeto y recogimiento, pero no tanto como los fidalgos de otros tiempos. Los lagares son como los templos de Baco. Existe una anécdota de Pedro Cima de Vila, hoy el lugar de Cimadevila, dirigiéndose al rey Carlos III, en los términos: “Os probes non comemos máis ca un pouco de pan de broa ruín, e berzas sin adobo. Si nos quita a pinga do viño ¿que forza emos ter para traballar as terras? é ¿quen ha de pagar cinco cartos cada día, pagando tantas rentas como nos cobran, tantos trabucos, tantos outensilios, tantos gastos de Providencia, tantas buldas, tanta sal, tantos encabezados, tantas sisas, tantos dereytos das ventas, tantos reparos de camiños, tantas cousas como nos rouban os sacamantas que ven a cobrar o que a o Señor Rey debemos,…”

Las tiendas de Fornelos con las tabernas eran la segunda casa, donde había más comprensión y tolerancia que en la oficial y al mismo tiempo confesionario. Ahora también lo hacen las mujeres, donde cuentan su vida, descargan sus pesares y porque además de beber y aguantar quizás los “trinta chanqueiros” que levantan la moral, calientan el cuerpo “é se aquí borrachos non hai, será porque lle conven; fágase a súa vontade”.

Desde tiempos inmemoriales se elabora de forma artesanal para el consumo de los hogares.

Cantaba Ramón Cabanillas,

Cando o xiado inverno alonga as noites
i en Santa paz, o pè do lar, se axeitan
mozos e vellos, desbullando o millo,
dándolle o fuso, ou restelando teas,
o espadeiro é o esprito do petrucio
de garimosa fala churrasqueira.
De mans de prata e lombo acorcobado,
queixo tembrón e neve nas guedellas,
que chiscando os olliños contra as mozas,
pondo ás rapazas cores nas meixelas,
sabe contar os divertidos feitos
i as antigas historias que comenzan.

“Unha ves, unha nena e mais un frade…., que de todo ocurria en esta y otras parroquias del Condado”.

La Queimada en la Parroquia

Mucho se habló y habla e incluso se escribe sobre la queimada en Galicia y mejor sería su redescubrimiento del uso de la aguardiente hechizada con un haz de cuentos, fantasmas y supersticiones, aunque algo de verdad haya en el rito, porque hacer una queimada en cada hogar de Fornelos, pienso que en los demás será igual, con los amigos o conocidos, es una comunión espiritual solamente descriptible después de su experimentación.

Descubra amigo lector, como basicamente consiste en quemar aguardiente con azucar, echandole también vino tinto y alguna otra cosa admitida o no por algunos doctores aguardenteros.

El choio de la aguardiente consiste en los siguientes elementos:

    a) Olla, mejor de barro, de boca grande y tres pies.
    b) Cazo, mango largo de barro o madera.
    c) Aguardiente que queme bien, con grados y sin olores.
    d) Azúcar, o miel para edulcerarla.
    e) Lugar, patio, mesa de piedra o rincón mágico para ello. A obscuras y con farolitos da Santa Compaña.
    f) Hora, media noche, la mejor en la noche de San Silvestre.
    g) Maestro, aquél humano con arte y capaz de hacer milagros.

Modus operandi:
100 o 150 grs. De azúcar en el fondo de la olla por cada litro de aguardiente. Se coge un poco del azúcar del fondo de la olla con la aguardiente y se le planta fuego. Una vez ardido todo se hace una especie de almíbar quemado rebajado con vino tinto; otros recomiendan café, limón, manzana, canela y otras cosas que Álvaro Cunqueiro no admitía. Aquí en la parroquia había quien incluso la hacía con sardinas asadas y no estaba tan mal.

Orígenes de la queimada
Existe un interesante estudio hecho por el catedrático Santiago Carlos Alonso del Real, (Vid.Grial nº35-1972) sobre costumbres vagamente ritualizadas escadinavas, célticas, germánicas y aún más antiguas como persas, indias e incluso aún más primitivas, que el rito cívico con el himno de Pondal que es mucho más reciente. Fue a partir del siglo XI ó XII coincidiendo con la construcción de la catedral de Santiago de Compostela y la presencia de la mujer en la queimada que no estaba en los rituales celtas, por lo que se supone que la queimada es una tradición moderna, que invoca modelos antiguos por razones de prestigio, etc. Pero como dice el profesor, habría que seguir inverstigando más aún en los “vieiros para prosegui-la investigación”.

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