Tiene la palabra… Manuel A. Estévez. Jubilado, Pintor Sentimental

Es la suya una orientación a la cultura de tiempo libre. A la cultura de encontrar hueco, más de que buscarlo, en la actividad profesional. Es un continúo retorno al arte latente, que no se deja (por Iglesias Viqueira).

El jubilado logra tiempo ¿para qué?
– Para el reencuentro con la pintura, con los libros. Ahora puedo dedicarme con más intensidad. Siempre ha estado metido en la cultura. Participe durante años en la tertulia con Cunqueiro, Castroviejo, Celso Emilio Ferreiro. Conocí a Colmeiro. Y colaboré en publicaciones de Argetina y México durante la dictadura.

¿Hay proyecto para su mucha obra pictòrica?
– De lo que tengo, elegiré lo más afín para el museo de Salvaterra, en creación en las Cuevas de doña Urraca. Serían apuntes o cuadros de los molinos que había a orillas del Tea, tal como yo los conocí en mi niñez; paisajes del Miño y otras estampas de mi natal Fornelos de la Ribera.

¿Maneja el pincel a diario?
– De vez en cuando. Con este tiempo, no apetece. Esperaré a la primavera, por la luz. Mientras se toman apuntes, se repasa lo ya hecho.

¿La afición artística, en usted, es un continúo volver a empezar?
– Si. Por mi vinculación al mundo de la empresa, cambié de residencia en varias ocasiones. Estuve en San Sebastian y allí regresé a la pintura. Como colaboré en la prensa local, lo mismo hice en Vigo. Lienzo y periodismo son dos de mis constantes vitales.

¿Declara en su autobiografia que ha sido elogiado por su arte?
– Está escrito que la culpa la tienen mis bodegones y mis paisajes.

¿Afirma que la pintura es más que una sensación física?
– Para mi, un cuadro debe ser reflejo vivo de ese lugar, de esa escena o de ese motivo concreto. El vehículo que, al contemplarlo, transporte nuestro recuerdo o imaginación hasta el goce estético de lo vivido o soñado.

¿Y si no atrae la obra?
– Entonces, se queda en una simple reproducción colorista. El arte debe funcionar a traves del corazón.

¿Pintura alegre y vitalista?
– No soy partidario de los cuadros que deprimen el ánimo, lacras sociales o complicaciones psicológicas. Sí me vuelco en los motivos simples, con la eliminación de los elementos secundarios.

¿Su preparación artística ha sido de circunstancias?
– Nunca eche de menos una profunda formación academica. Admito el dominio de la técnica, pero considero que demasiadas reglas calientan la cabeza y enfrían el corazón.

¿Es íntima la relación de cuadro y pluma?
– Pintura y creación literaria están así vinculadas. Al valorar un cuadro, a uno puede inspirarle un sentimiento poético. Una novela puede poseer una rica gama de matices coloristas.

Entrevista publicada en Faro de Vigo el jueves 1 de febrero del 2.001

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